Sant Sadurní d'Anoia
Capital del cava catalán con bodegas visitables, jardines espectaculares y campos de viñedos que se extienden hasta donde alcanza la vista. Caves Codorníu y Freixenet ofrecen visitas guiadas donde los niños disfrutan de los túneles subterráneos mientras los padres disfrutan de las catas.
Lo mejor
💡 Tip de padre/madre: Codorníu tiene un trenecito que recorre las cavas subterráneas y a los niños les encanta. Reservad con antelación online. Los jardines son amplios para que correteen después.
Sant Sadurní d’Anoia es la capital mundial del cava, y aunque pueda sonar a plan solo para adultos, la realidad es que las bodegas grandes están muy bien preparadas para familias. Caves Codorníu, en un edificio modernista de Puig i Cadafalch, ofrece un recorrido en trenecito por las cavas subterráneas que a los niños les flipa. Kilómetros de túneles bajo tierra con explicaciones y luces. Los peques van con los ojos como platos mientras los padres aprenden (y catan).
Los jardines de Codorníu son impresionantes y están muy bien cuidados. Después de la visita, los niños tienen espacio de sobra para correr entre césped, árboles centenarios y vistas a los viñedos. Freixenet, justo al lado, ofrece una experiencia similar si preferís variar. Ambas bodegas tienen tienda donde podéis comprar botellas a buen precio para llevaros de recuerdo (el verdadero souvenir de padre).
El pueblo en sí es pequeño pero agradable para dar una vuelta. Hay varios restaurantes donde comer bien con precios de comarca, no de zona turística. Si vais en septiembre, coincidiréis con la Festa de la Fil·loxera, una fiesta popular muy divertida. Un consejo: la carretera desde Barcelona es cómoda y sin peaje por la C-32, y el viaje se hace corto. Perfecta para una mañana de sábado seguida de comida en alguna masía del Penedès.