Montserrat
Una excursión clásica desde Barcelona que combina naturaleza espectacular, cultura y aventura para toda la familia. El monasterio benedictino colgado entre formaciones rocosas impresionantes es un destino que fascina incluso a los más pequeños. El funicular de Sant Joan sube hasta un mirador con vistas que quitan el aliento, y el recorrido es apto para carritos.
Lo mejor
💡 Tip de padre/madre: El funicular de Sant Joan es apto para carritos. Lleva snacks porque arriba no hay mucho donde comprar. Madruga para evitar colas.
Combina con
Montserrat es probablemente la primera excursión que todo padre o madre en Barcelona debería hacer con sus hijos. La subida en coche ya es una aventura en sí misma: las formaciones rocosas aparecen de repente y los niños no paran de señalar por la ventana. Una vez arriba, el funicular de Sant Joan es la estrella del día para los peques. Ocho minutos subiendo entre rocas imposibles que les hacen sentir exploradores de verdad.
El monasterio merece una visita rápida, sobre todo si coincidís con el coro de la Escolanía (normalmente a las 13h entre semana). No esperéis que los niños aguanten mucho dentro, pero los exteriores y la plaza son perfectos para que corran un rato. Hay baños públicos cerca de la basílica y cambiadores en los aseos junto a la cafetería.
Si vais con bebé, el porteo es más práctico que el carrito para moverse por las zonas de senderos, aunque el funicular sí admite sillitas. Llevad agua y picoteo de sobra: la cafetería de arriba es cara y tiene opciones limitadas. Un truco: combinad este día con la Colònia Güell, que os pilla de camino de vuelta a Barcelona. Así aprovecháis el viaje al máximo.