Rupit i Pruit
Pueblo medieval de piedra colgado sobre un acantilado, con un puente colgante, calles empedradas y una cascada accesible a pie. Un viaje en el tiempo que parece sacado de una película y que fascina a niños con ganas de explorar y trepar.
Lo mejor
💡 Tip de padre/madre: El puente colgante les encanta a los niños pero puede dar un poco de vértigo. Las calles son empedradas e irregulares: mejor mochila de porteo que carrito. El camino a la cascada de Sallent es fácil pero tiene algún tramo con escalones.
Rupit es uno de esos pueblos que parece que se ha quedado congelado en la Edad Media. Casas de piedra con balcones de madera, calles estrechas y empedradas, y un puente colgante sobre un barranco que es la atracción número uno para los niños. Cruzar el puente es una pequeña aventura: se balancea un poco, tiene tablas de madera y a los peques de 3-5 años les produce una mezcla de emoción y nervios que recuerdan durante semanas.
El paseo hasta la cascada del Sallent es el complemento perfecto. Son unos 30 minutos caminando por un sendero entre bosque, con algún tramo de escalones pero nada complicado para niños que ya caminan bien (de ahí la edad mínima de 2 años). La cascada, que cae unos 100 metros, es espectacular sobre todo en primavera cuando lleva más agua. El camino de vuelta es el mismo, así que calculad una hora y media para la ida y vuelta con paradas para explorar.
Un aviso honesto: Rupit no es plan de carrito. Las calles del pueblo son de piedra irregular y el camino a la cascada tiene tramos de tierra con raíces y escalones. Mochila de porteo si vais con bebé. El pueblo tiene un par de restaurantes donde se come cocina de montaña contundente (estofados, patatas, embutido) a precios justos. Id en primavera para pillar la cascada con caudal y el bosque verde. En verano se seca bastante y pierde magia.